lunes, 24 de junio de 2013

Los bancos de semen y óvulos

El sueño de la paternidad. La crioconservación -una esperanza congelada de vida- es un procedimiento donde se congelan los muestras genéticas del paciente para recurrir a ellas más adelante en el tiempo.

A veces el destino dice “alto” y nos obliga a tomar decisiones importantes que influirán en el curso de nuestras vidas; como el caso de Fabricio, un hombre de 36 años, profesional, que acaba de hacerse padre.

Su historia se inicia hace dos años en el consultorio del doctor; quien tiene el informe de los estudios médicos en las manos que le confirman que padece cáncer y que debe iniciar pronto con su tratamiento quimioterápico.

Los estudios médicos señalan que a pesar del incremento de las tasas de sobrevida en los distintos tipos de cáncer, una vez recuperada la salud, los pacientes pueden quedar con consecuencias impensadas, tales como la pérdida de la posibilidad de engendrar, debido a los duros tratamientos químicos a los que se someten para curarse.

Esta realidad con la que se encuentran miles de personas en el mundo, puede modificarse mediante técnicas de preservación de fertilidad, un área de la medicina reproductiva que se ocupa de custodiar la capacidad de procrear en pacientes.

Otro es el caso de Cecilia Q., de 34 años, quien acaba de terminar su maestría en ingeniería química. Ella está recién casada y ansía tener un bebé para agrandar la familia, pero acaba de ganarse una beca a Suiza por dos años, para optar por el doctorado. Este golpe de suerte retrasa sus planes de maternidad.

Pero también están aquellas parejas que mes tras mes esperan ansiosas la llegada de una buena noticia “pronto serán padres”, pero esa frase no llega nunca; como el caso de María Elena y Álvaro, que llevan cinco años tratando de convertir su sueño en realidad.

En todos estos casos, son situaciones imprevistas que se dan por motivos de salud, viaje o simplemente algo se presenta para indicar que hay que tomar acciones seguras, ya que la decisión puede cambiar el destino de la descendencia. Una pausa… para pensar bien qué se puede hacer. La crioconservación es una de las alternativas más seguras de preservar el código genético de las personas y así poder tener descendencia a futuro.

En Cochabamba el Centro Nacional de Fertilidad y Esterilidad (Cenalfes) maneja la técnica de crioconservación. Este centro tiene más de 23 años de experiencia dedicados a los procesos de fertilización, dispone de los equipos de última tecnología y la capacidad profesional necesarios para ser considerado uno de los pioneros en Latinoamérica; además de haberse posesionado como un centro de referencia a nivel nacional.
¿Qué es la crioconservación?

En este proceso, células o tejidos son congelados a muy bajas temperaturas, generalmente entre -80 y -196 grados centígrados (el punto de ebullición del nitrógeno líquido), para disminuir las funciones vitales de una célula o un organismo y poderlo mantener en condiciones de vida suspendida por mucho

tiempo. A esas temperaturas, cualquier actividad biológica, incluidas las reacciones bioquímicas que producirían la muerte de una célula, quedan efectivamente detenidas.

El doctor Joaquín López Arana, especialista en Reproducción Asistida y propietario de Cenalfes, explica que la clínica cuenta con los tres tipos de bancos de crioconservación: semen, óvulos y embriones; y que en la actualidad todas las unidades de reproducción asistida a nivel nacional funcionan como criobancos, es decir, que cuentan con depósitos y tecnología para preservar las células o tejidos de los pacientes.
Banco de semen

Muchos pacientes llegan a este centro con el deseo de conservar su muestra de semen, ya que son pacientes que someterán a su organismo a tratamientos de radioterapia, quimioterapia o intervenciones quirúrgicas de riesgo, como cirugía de próstata; generalmente sus edades fluctúan entre los 40 y 45 años. “La finalidad de este tipo de intervención es preservar la fertilidad de estas personas”, señala López Arana.

Por lo general llegan al centro derivados por sus médicos de cabecera; acuden con una serie de exámenes que indican la dolencia del paciente y el procedimiento que se sugiere.

“Estos últimos casos están en franco incremento”, asegura el director del Cenalfes; puesto que esta conducta también responde al tipo de educación de la persona.

Al margen de los casos de personas que quieren guardan su muestra genética para un uso futuro, existen donantes voluntarios de semen. Cenalfes cuenta con un 3 por ciento de donantes externos, cuya muestra es empleada para fecundar el óvulo de una mujer, cuya pareja tiene problemas de fertilidad, por lo general causado por un bajo recuento de espermatozoides, lo que hace imposible la fertilización.

De acuerdo al doctor Joaquín López Arana el porcentaje de uso de donantes externos seguirá reduciéndose poco a poco, puesto que con el avance de la ciencia y las técnicas de micro inyección, -que surgieron el año 1993-, ahora se puede inyectar un espermatozoide a un óvulo, por lo tanto se requiere de bajos conteos de espermatozoides. Esto ayuda a las parejas que están en tratamiento puedan utilizar su propio código genético.
Requisitos de los donantes

Pero hasta que se deseche esta alternativa, los donantes externos deben cumplir una serie de requisitos basados en reglamentos y normas médicas internacionales.

Uno de los primeros requisitos es que un donante debe ser menor a 30 años; además debe presentarse a las entrevistas, realizarse un examen físico y pruebas de laboratorio para descartar que padezca sida, sífilis o cualquier enfermedad de transmisión sexual, así como para descartar la posibilidad de enfermedades congénitas. Para finalizar, debe firmar un documento de consentimiento para el uso que se le dará a la muestra que está dejando.

Si bien la donación es anónima, Cenalfes guarda estricto control de las muestras que se dejan en el centro.
El reloj biológico femenino

Hace poco más de 10 años la conservación de óvulos era un tema tabú; pero últimamente varias mujeres han ido postergando la maternidad por diversos factores, en algunos casos también por motivos de salud como cáncer o linfomas, y en otros porque anteponen su formación profesional y retoman el tema de la maternidad cuando ya están más cerca del fin de la etapa biológica, alrededor de los 40 años. Muchas de ellas programan su vida, por eso acuden al banco de óvulos.

A estas pacientes se les produce una sobre ovulación y luego se retiran los óvulos para ser conservados bajo crioconservación, hasta que surja el anhelo de la maternidad.

Cuando estas mujeres quieren ser madres se utilizan estas características genéticas se mantienen intactas, es decir que luego de unos años, cuando lo necesiten, el óvulo está muy sano; cosa que no hubiera sucedido con uno de la época actual”, asegura Joaquín López Arana. De esta manera se garantiza la salud del embrión.
Embriones, esperanza de una nueva vida

El avance de la ciencia y la tecnología también generó un proceso de evolución que afectó la forma y las técnicas de la reproducción asistida.

Una de ellas fue la creación de un banco de embriones, que tiene mucho que ver con el ciclo de reproducción asistida al que se sometía una pareja o una mujer; y que dentro del proceso se formaban más embriones viables para futuras transferencias.

En esta situación Cenalfes crea un banco de embriones, así que si los primeros embriones no fijaban en el útero, las pacientes tenían la opción de volver a intentar sin someterse a tratamientos hormonales ni erogar más gastos; los embriones se almacenan para poder ser transferidos más adelante.

Estos embriones están preservados en un contenedor dentro de criotubos debidamente codificados y conservados en nitrógeno líquido o en sus vapores a -196 grados centígrados. Cenalfes es uno de los centros pioneros a nivel latinoamericano del empleo de la técnica de vitrificación.

De acuerdo a López Arana esta técnica podría llegar al desuso porque han mejorado los procedimientos tradicionales de fertilización in vitro, especialmente con la técnica del cultivo intravaginal inventada por el francés Claude Ranox. Un novedoso sistema de fertilización, en el cual se coloca una pequeña cápsula en el organismo femenino para la incubación de óvulos y espermatozoides con la finalidad de desarrollar los embriones.

De este modo, y a diferencia de la reproducción in vitro tradicional “el cultivo utiliza la vagina de la mujer como incubadora natural”, soportando el desarrollo del embrión durante la primera etapa del embarazo, debiendo luego retirarse la cápsula.

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