martes, 10 de octubre de 2017

Científicos japoneses desarrollan medicinas en huevos de gallina



Investigadores japoneses modificaron genes de gallinas ponedoras para que sus huevos contengan medicinas para tratar enfermedades, incluido el cáncer, en un esfuerzo por reducir el costo de los tratamientos, indica un informe publicado este lunes por la prensa.

Si los investigadores logran producir interferón beta, una proteína utilizada en el tratamiento de enfermedades como esclerosis múltiple y hepatitis, criando esas gallinas, el precio de los medicamentos -que alcanzan los 100.000 yenes (unos 888 dólares) por unos microgramos- podría caer significativamente, según el informe publicado en la edición en inglés de Yomiuri Shimbun.

Los investigadores del Instituto Nacional de Ciencia Industrial y Tecnológica Avanzada (AIST) de la región de Kansai lanzó el proceso introduciendo genes que producen interferón beta en células precursoras de esperma de gallo, indica el periódico.

Se utilizan luego esas células para fertilizar huevos con la idea de que las gallinas que nazcan tengan sus genes modificados con esa particularidad.

Por el momento, los científicos tienen tres gallinas con huevos que contienen la medicina y ponen huevos casi a diario, señala el informe.

El equipo de investigadores estima que el precio de un tratamiento podría caer en un 10% de su precio actual, señala el periódico, esto, si es exitoso el avance tecnológico y si obtiene las certificaciones necesarias. (09/10/2017)

Uno de los elementos más raros de la tabla periódica rompe las leyes de la física cuántica

Nuevos experimentos han demostrado que los electrones del berkelio, un rarísimo elemento en la periferia de la tabla periódica que no existe naturalmente en la Tie-rra, no se comportan como deberían, desafiando de esta forma las leyes de la física cuántica, informa el portal Science Alert.

“Es casi como estar en un universo alternativo, porque estás viendo química que simplemente no ves en los elementos cotidianos”, comentó el descubrimiento el químico Thomas Albrecht-Schmitt, de la Universidad Estatal de Florida. Su estudio sobre este tema fue publicado en la revista ‘Journal of the American Chemi-cal Society’.

El berkelio pertenece al grupo de elementos radioactivos conocidos como los actínidos. Pese a que fue descubierto ya en 1949, se trata de un elemento todavía poco conocido debido a su radioactividad y a lo difícil que es sintetizarlo. En los últimos 50 años, se ha sintetizado menos de un gramo de este raro elemento.

Albrecht-Schmitt lideró un equipo de investigadores que realizó una serie de experimentos sobre 13 miligramos del metal radioactivo durante más de tres años, encontrando que el comportamiento de sus electrones no se puede explicar bajo los principios de la mecánica cuántica. Más bien, sus electrones parecen regirse por la teoría de la relatividad de Einstein, que establece que cuanto más rápido se mueven los objetos con masa, más pesados se vuelven.

Los científicos descubrieron que cuando los electrones del berkelio empiezan a moverse a velocidades extremadamente rápidas alrededor del núcleo altamente cargado de cada átomo, estos se vuelven más pesados y se portan de una manera inusual. “Hace unos años, nadie pensó que se pudiera hacer un compuesto de berkelio,”, explicó Albrecht-Schmitt.

Según el autor del estudio, “incluso después de haber tenido berkelio durante casi 70 años, muchas de sus propiedades químicas básicas aún son desconocidas”. FUENTE: RT.

lunes, 9 de octubre de 2017

Richard Thaler gana el premio Nobel de Economía 2017

El economista de la Universidad de Chicago recibió el galardón por su trabajo sobre las consecuencias de los mecanismos psicológicos y sociales en los mercados.

El economista estadounidense Richard Thaler obtuvo este lunes el Premio Nobel de Economía 2017 por su investigación sobre las consecuencias de los mecanismos psicológicos y sociales en las decisiones de los consumidores y los inversores.

Thaler ha mostrado cómo ciertas características humanas como “la racionalidad limitada, las preferencias sociales y la falta de autocontrol” afectan “las decisiones individuales y las orientaciones de los mercados”, explicó el secretario general de la Academia Real de las Ciencias de Suecia, que concede el premio.

El economista norteamericano, nacido el 12 de septiembre de 1945, es considerado un notable teórico en finanzas conductuales, es decir, la investigación de las tendencias humanas y sociales para comprender mejor la toma de decisiones económicas.

Thaler, doctorado por la Universidad de Rochester (Estados Unidos), expresó su “satisfacción” por recibir el premio, en videoconferencia con el comité Nobel.

El premiado -que enseña actualmente en la Universidad de Chicago– hizo una breve aparición en 2015 en la película “The Big Short” (La gran apuesta), sobre la explosión de la burbuja inmobiliaria que condujo en 2008 a la crisis financiera global.

La temporada 2017 de los Nobel termina así con el de Economía, que fue entregado por primera vez en 1969 y es oficialmente denominado “premio del Banco de Suecia en ciencias económicas en memoria de Alfred Nobel”.

Los economistas Avner Offer y Gabriel Söderberg, autores del libro “El Factor Nobel” (2016) recuerdan que el comité Nobel ha favorecido hasta ahora claramente las investigaciones económicas neoliberales. De los 78 premiados, más de un tercio estaban vinculados a la Universidad de Chicago, donde se desarrolló la escuela económica del mismo nombre, una corriente de pensamiento encarnada por Milton Friedman.

Cada Nobel consiste en una medalla de oro, un diploma y un cheque de nueve millones de coronas suecas, unos 1,1 millones de dólares (945.000 euros).

viernes, 6 de octubre de 2017

Coalición contra las armas nucleares gana el Nobel de la Paz

El Comité subrayó, como "importante argumento" para la prohibición de las armas, el "inaceptable sufrimiento humano" que provocan y destacó que otros tipos de armamento menos destructivo como las minas antipersonas, bombas de racimo y las armas químicas y biológicas ya han sido prohibidas por distintos tratados.

El Nobel destacó que el 7 de julio de este año 122 países firmaron un tratado internacional contra la proliferación nuclear, pero lamentó que ni "los países que tienen armas nucleares ni sus aliados" lo han ratificado, aunque EEUU, Rusia, Reino Unido, Francia y China han dado un primer paso en este sentido.
Este premio, agregó el fallo, es "también un llamamiento" a estos países para que inicien "negociaciones serias" para la eliminación de las "15.000 armas nucleares que hay en todo el mundo".

ICAN sucede en el palmarés al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien fue distinguido por sus "decididos esfuerzos" por llevar la paz a su país tras 52 años de conflicto armado, una decisión que se anunció días después de vencer el "no" en el referéndum colombiano a los acuerdos con la guerrilla de las FARC.

El anuncio de este año era el debut al frente del Comité Nobel de Berit Reiss Andersen, que accedió al cargo tras la muerte de Kaci Kullmann Five, exlíder conservadora noruega, en febrero.

El premio de la Paz cierra los anuncios de los Nobel esta semana, que se abrió el lunes con el de Medicina a los científicos estadounidenses Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young, por descubrir los mecanismos del "reloj biológico interno".

Ayer correspondió el turno al de Literatura, que fue para el escritor británico de origen japonés Kazuo Ishiguro, en reconocimiento a la "fuerza emocional" de sus novelas, mientras que el lunes se dará a conocer el de Economía, último en la secuencia de estos prestigiosos galardones.

La entrega de los premios tendrá lugar el 10 de diciembre, el aniversario de la muerte del fundador de los galardones, Alfred Nobel, en una doble ceremonia en el Ayuntamiento de Oslo, donde se entrega el de la Paz, y en el Konserthus de Estocolmo, para el resto de los galardones.

Como cada uno de los restantes Nobel, el premio de la Paz está dotado con 9 millones de coronas suecas (943.784 euros, 1,1 millones de dólares).

martes, 3 de octubre de 2017

La inmortalidad tiene un límite

Investigadores de la Universidad Erasmo de Rotterdam y de la Universidad de Tilburg, ambas en Países Bajos, establecieron que el ser humano no puede vivir más de 115,7 años en el caso de las mujeres y de 114,1 años en el de los hombres, informa ‘Medical Press’.

Los científicos neerlandeses llegaron a esa conclusión tras analizar durante 30 años los da-tos de aproximadamente 75.000 personas cuyas edades exactas fueron registradas el día de su muerte.

John Einmal, uno de los investigadores, indicó que en general la esperanza de vida ha aumentado, pero que “el límite máximo para la vida no ha variado”.

Según Einmal, este límite no depende del nivel de vida del que goza una persona, así como ni del bienestar, la alimentación o la buena atención médica.

Sin embargo, siempre hay excepciones. Una de ellas fue Jeanne Calment, una francesa nacida el 21 de febrero de 1875 que murió en 1997 tras vivir 122 años y 164 días. Hasta la fecha Calment se considera la mujer más longeva documentada.

Einmal declaró que los resultados de la investigación serán publicados en ‘Medical Press’ “aproximadamente dentro de poco tiempo”.

Fuente: RT.

lunes, 2 de octubre de 2017

Nobel de Medicina por revelar cómo funciona el "reloj biológico"


El Nobel de Medicina distinguió hoy a tres científicos estadounidenses por descubrir los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano, el "reloj biológico interno" por el que plantas, animales y humanos se adaptan a las rotaciones de la Tierra.

Las revelaciones de Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young se aplican por ejemplo al "jet lag" que producen los viajes transatlánticos y a la función clorofílica de las plantas y han convertido la biología circadiana en un amplio y rico campo de investigación con implicaciones para la salud y el bienestar.

Usando de modelo moscas de la fruta, aislaron un gen que controla el ritmo biológico diario y codifica una proteína que se acumula en las células de noche y se degrada de día, además de identificar otros componentes que afectan a su "reloj autosuficiente interno", explicó la Asamblea Nobel del Instituto Karolinska de Estocolmo.

Ya en el siglo XVIII el astrónomo francés Jean Jacques d'Ortous de Mairan descubrió al estudiar la mimosa que las hojas de esta planta se abrían en dirección al sol por el día y se cerraban al atardecer y que esa oscilación se mantenía independientemente de la luz.

Otros investigadores confirmaron más tarde que ese "reloj biológico" se encuentra también en animales y humanos y se empezó a denominar esa adaptación como ritmo circadiano.

Los estadounidenses Seymour Benzer y Ronald Konopka demostraron en la década de 1970 que las mutaciones de un gen desconocido interrumpían ese ritmo en las moscas de la fruta, unos insectos que también estudiarían años más tarde los tres galardonados con el Nobel de este año.

Hall y Rosbash, en la Universidad Brandeis de Boston, y Young, en la Universidad Rockefeller de Nueva York, lograron aislar en 1984 ese gen, descubrieron la proteína que codifica y cómo sus niveles oscilan a lo largo del día en sincronía con el ritmo circadiano.

A través de un ciclo de retroalimentación inhibidor esa proteína podía evitar su síntesis y regular sus propios niveles en un ritmo cíclico y continuo, bloqueando la actividad del gen, según Hall y Rosbash.

Fue Young, en un estudio de 1994, quien descubrió un segundo gen que codifica otra proteína, que unida a la anterior podía entrar en el núcleo de la célula y bloquear la actividad del primer gen, cerrando así el ciclo.

Estudios posteriores de los galardonados y otros científicos permitieron descubrir más componentes moleculares para explicar la estabilidad y las funciones del "reloj biológico".

Rosbash (Kansas City, 1944) estudió Química en el Instituto de Tecnología de California, se doctoró en Biofísica en el Instituto Tecnológico de Massachusetts y trabaja en la actualidad en la Universidad Brandeis, donde dirige estudios de los procesos, genes y mecanismos detrás de los ritmos circadianos.

Hall (Nueva York, 1945) se doctoró en genética en la Universidad de Washington en 1971, amplió estudios en el Instituto de Tecnología de California y en 1974 empezó a trabajar en la Universidad Brandeis.

Young (Miami, 1949) estudió Ciencias Biológicas en la Universidad de Texas, en la que se doctoró en Genética en 1975, y desde 1978 ejerce como docente en la Universidad Rockefeller de Nueva York.

Los tres galardonados suceden en el palmarés del Nobel de Medicina al japonés Yoshinori Ohsumi, ganador el año pasado por descubrir los mecanismos de la autofagia, proceso básico de degradación y reciclaje de componentes celulares y de gran importancia en muchos fenómenos fisiológicos.
Hall, Rosbash y Young se repartirán los 9 millones de coronas suecas (1,1 millón de dólares) con que este año están dotados los premios en cada categoría.

La ronda de ganadores de los Nobel continuará mañana con el de Física, al que seguirán en días posteriores y por este orden, los de Química, Literatura, de la Paz y Economía.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Científicos crean vaso que imita sabor de cualquier bebida


Un grupo de investigadores de Singapur asegura haber inventado una "limonada virtual" que, a base de electrodos, puede imitar el sabor de la bebida; pero además, se puede compartir mediante Internet.

Desde el centro NUS-Keio CUTE de la Universidad Nacional de Singapur, los científicos colaboraron con con la Universidad Keio de Japón, y al inicio su objetivo era imitar el sabor ácido de la limonada.

El grupo quiere ir más allá, y apunta a hacer una "transferencia de sabores". Para lograrlo, ambos usuarios del dispositivo necesitan tener un vaso equipado con un sistema especial. Existe un sensor que, sumergido en un vaso de limonada real (u otra bebida), recoge información clave como acidez, color y PH, datos que son transmitidos con Bluetooth hasta láminas metálicas ubicadas en el borde del segundo vaso, que requiere estar lleno de agua simple.

Según detalla el video presentado por los investigadores, los datos se comparten gracias a una aplicación desarrollada especialmente para el sistema. Si la persona coloca el vaso en sus labios y toca el borde con su lengua, los electrodos simulan el sabor de la limonada. Al mismo tiempo, varias luces LED se encienden para igualar el color de la original.



Así lo explica Nimesha Ranasinghe, encargado del equipo investigador: "Nuestro principal motivo es que actualmente las interacciones digitales no permiten que compartamos bebidas o alimentos, algo tan común en nuestra vida diaria".

El investigador señaló que esta tecnología novedosa también puede recrear sabores ácidos y salados, lo que contribuiría a la dieta estricta de algunas personas, que limitan su consumo de sal y calorías.

Ranasinghe continúa: "Incluso podemos ayudar a las personas que desean controlar su consumo de calorías. Si a una persona se le antoja una limonada, puede optar por una versión virtual con la que tendrá la misma experiencia pero sin las calorías".

A pesar de los avances, el diseño requiere mejoras, de acuerdo a Genevieve Low, estudiante que se ofreció como voluntaria en las pruebas.



La joven aclaró: "Creo que el asunto está en que la lengua llegue a tocar la superficie del vaso, porque nadie se animaría a beber agua y al mismo tiempo tocar los electrodos".

Por su parte, otro estudiante voluntario, Wang Pan, se sorprendió del sabor de la limonada electrónica: "Primero pensé que el electrodo sabría mal, pero en realidad sabe bastante real para mí, suave y dulce. Es menos amargo que la verdadera limonada".