miércoles, 30 de marzo de 2016

Científicos rusos inventan revestimiento de implantes antibacteriano

Un grupo de científicos rusos ha desarrollado una tecnología para obtener un revestimiento de implantes bioactivo con efecto antibacteriano, que según sus autores permitirá reducir considerablemente el tiempo de recuperación de los pacientes.

"Se trata de un revestimiento bioactivo de tercera generación, que incluye elementos antibacterianos", dijo hoy a Efe el catedrático Yevgueni Levashov, uno de los jefes del grupo de investigadores de la Universidad Nacional de Ciencia y Tecnología MISiS que lleva a cabo el proyecto.

El científico, que encabeza de la cátedra de pulvimetalurgia de ese centro de estudios moscovita, agregó que el nuevo revestimiento defiende el organismo de reacciones inflamatorias y permite evitar el rechazos de los implantes, "con lo que se reduce hasta la mitad el periodo postoperatorio".

Explicó que uno de los principales problemas que obstaculizan la integración de los implantes con los tejidos vivos es el surgimiento de inflamaciones.

Según Levashov, la formación de colonias de bacterias y microorganismo micóticos crea en la superficie del implante una película de difícil eliminación con los tratamientos medicamentosos tradicionales.

La nueva tecnología ideada por los científicos de la MISiS consiste en tratar la superficie del implante mediante electroerosión con un electrodo especial, que contiene metal y aditamentos bioactivos y antibacterianos en determinadas proporciones.

Como resultado, explica Levashov, en el metal se forma un revestimiento que elimina las bacterias sin afectar las propiedades bioactivas y biocompatibles del implante.

Con esta nueva tecnología pueden ser tratadas distintas aleaciones de uso médico, como por ejemplo implantes de titanio para sustituir tejido óseo, implantes dentales, implantes para cirugía maxilofacial y de la columna vertebral y prótesis de articulaciones, es decir, implantes que se someten a grandes cargas mecánicas.

Levashov subrayó que las pruebas preclínicas del nuevo revestimiento antibacteriano, fruto de tres años de investigaciones, ofrecen mejores resultados que los productos análogos que se emplean actualmente en el mundo.

La MISiS, con más de 15.000 estudiantes, es considerada uno de los centros líderes de Rusia en educación tecnológica y este año fue incluida en el 19º lugar en la lista de las mejores 20 universidades pequeñas del mundo que elabora la revista especializada londinense "Times Higher Education".

sábado, 26 de marzo de 2016

Historia de la ciencia Cuatrocientos años del juicio a Galileo: Las consecuencias históricas

Con el transcurrir de los años, la condena del copernicanismo y el caso Galileo han evolucionado mostrando que la Iglesia Católica fue la gran perdedora del conflicto. Aunque no son justificables ni el juicio a Galileo ni la condena de las ideas de Copérnico, las relaciones de poder y el contexto histórico de la época lo explican. Como comentamos previamente, la Iglesia Católica y los filósofos aristotélicos vieron una intromisión en su terrero por parte de la Astronomía. Paradójicamente, Galileo y su insistente concepción de que los textos bíblicos no hay que interpretarlos literalmente y hay que desligarlos de las cuestiones de la Naturaleza, triunfaron con el paso del tiempo. Por otra parte, no es comprensible que la Iglesia Católica no reaccionara con más premura a los hechos de 1616 y, de manera definitiva, no eliminara los libros defensores del copernicanismo del Índice de libros prohibidos hasta 1834. Asimismo, en los posteriores intentos de rehabilitar la figura de Galileo, ha habido cierta tendencia por parte de la Iglesia Católica en justificar, más que explicar, los acontecimientos de 1616 y 1632.

Si es criticable la actitud de la Iglesia Católica en la justificación de sus posiciones de 1616, también lo es la beligerancia con la que determinados autores han atacado a la Iglesia en sus relaciones con la Ciencia, intentando extrapolar injustificadamente las relaciones Ciencia-Religión de aquella época a épocas posteriores. Son las tesis que surgen a finales del siglo XIX a partir de los libros de Drapper (1874) y White (1896), de los que se deriva una visión sesgada del caso. Dicha visión se ha ido acentuando en el siglo XX conposiciones muy anticlericales sobre el tema que han llevado a creer erróneamente a un elevado por-centaje de población, incluso instruida, que Galileo fue torturado y/o quemado.

ENTENDER, NO JUZGAR LA HISTORIA

A finales del siglo XIX, y aún menos hoy, el concepto de Ciencia era muy diferente al de inicios del siglo XVII. Ni siquiera los “científicos” eran científicos como en el sentido actual. Galileo, Kepler y Newton consiguieron explicar “científicamente” algunos aspectos de la Naturaleza, pero seguían siendo personas no sólo religiosas, sino que cuando no conseguían explicar o entender algún aspecto de la Naturaleza buscaban la justificación en Dios y la religión. Para ellos seguía siendo Dios la explicación última de todos los fenómenos naturales, es inconcebible creer que la Ciencia y la Filosofía-Religión estaban ya separadas en aquel tiempo. Dicha separación empezó en el siglo XVII, pero se necesita-ron siglos para culminarla.

GALILEO GALILEI

Otro ejemplo sobre la visión de la Astronomía de la época nos muestra cómo la Ciencia no es como la comprendemos ahora y cómo las reflexiones sobre el heliocentrismo analizadas en el marco actual de las relaciones Ciencia-Religión son absolutamente desacertadas. Muer-to Galileo, a mediados del siglo XVII todavía había muchos astrónomos que seguían sin aceptar el modelo de Copér-nico y preferían el modelo de Tycho Brahe, modelo en el que el Sol gira alrede-dor de la Tierra y los demás planetas alrededor del Sol. Así lo muestra el astrónomo italiano Riccioli que en 1651 escri-bió el libro “Almagestum No-vum” en el que recopiló argumentos científicos a favor y en contra del copernicanismo. La principal razón experimental para objetar al modelo de Co-pérnico era que al girar la Tierra alrededor del Sol y comprobar que las posiciones re- lativas de las estrellas no cambiaban en dicho giro, sencillos cálculos geométricos obligaban a aceptar estrellas de tamaños gigantescas, co-losales, algo inconcebible para la época. Resulta curioso que defensores de Copérnico, como Christoph Rothmann y Philips Las-bergen, que no encontraban una justificación al problema del hipotético tamaño colosal de las estrellas, alegaban que Dios tenía la facultad de poder dotar de ese gigantesco tamaño a las estrellas. Es decir, los “revolucionarios” copernica-nos invocaban a Dios para resolver sus controversias astronómicas con los que no aceptaban el modelo de Copérnico.

Las reflexiones más extendidas que hay sobre la condena del heliocentrismo y el caso Galileo incumplen pilares fun-damentales en la forma de abordar la Historia de la Ciencia: la Historia está pa-ra entenderla, no para juzgarla y no po-demos analizar los hechos con la menta-lidad actual, hay que situarse en la época. Nadie discute que, de manera ob-jetiva, Galileo sufrió mucho e injustamen-te y que la condena del heliocentrismo por parte de la Iglesia Católica fue un error que afectó negativamente a la evo-lución de la Ciencia en los países cató-licos. Sin embargo, a la hora de estudiar y analizar aquellos impactantes hechos, si no colocamos como nudo central de dicho análisis cómo eran las relaciones de poder en aquel tiempo y el conoci-miento de lo que era y competía a la As-tronomía, Física, Filosofía y Teología de la época, las posibilidades de equivocar-nos son enormes. Es lo que ocurre con muchos de los análisis sesgados y sin rigor que se han hecho sobre aquella condena de 5 de Marzo de 1616.

ABC JOSÉ RAMÓN JIMÉNEZ CUESTA Catedrático De La Universidad De Granada

sábado, 19 de marzo de 2016

Crean producto natural para extender vida útil de pescados frescos

Investigadores de la Universidad Católica de Chile crearon un producto que extiende la conservación del pescado fresco, con base en recubrimientos comestibles elaborados con ingredientes 100 por ciento naturales, informaron hoy fuentes de la casa de estudios.


La investigación surgió de la necesidad de prolongar el estado óptimo de los pescados para su consumo y su mantenimiento en las cadenas de comercialización del país austral, uno de los mayores productores pesqueros a nivel mundial y el producto resultante ya fue probado en salmones.


"Se evita un aumento en la oxidación de los lípidos del alimento durante su almacenamiento, lo que ayuda a guardar el color y la calidad de lospescados", aseguró en un comunicado Loreto Valenzuela, académica de la Universidad Católica que lidera el proyecto, en el que participan también José Cuevas y Ricardo Pérez.


Según los investigadores, con su aplicación en los salmones de prueba se obtuvo un "retraso en el crecimiento de microorganismos durante la etapa de conservación", hasta en 22 días después de ser almacenados a una temperatura de cero grados Celsius.


Valenzuela destacó que esta tecnología "no sólo responde a una necesidad de la industria, al evitar pérdidas de pescados por oxidación de ácidos grasos o por aumento de contenido bacteriano, sino que satisface una demanda de los consumidores, que exigen alimentos naturales, frescos y con menos aditivos químicos".


En la misma línea, resaltó el impacto que este tipo de tecnología podría tener en los costos de envasado y distribución de los pescados frescos, ya que no se necesitarían envolturas plásticas adicionales al realizar el empaquetado.


En palabras de Valenzuela, lo anterior beneficiaría a las exportaciones del sector al permitir que los productos lleguen a lugares más lejanos.


De acuerdo con el Departamento de Ingeniería Química y Bioprocesos de la Universidad Católica, esta solución podría aplicarse en cualquier alimento de características similares en contenido proteico y lipídico, como las carnes rojas, los pollos y los mariscos.


Chile es uno de los mayores productores pesqueros del planeta, no obstante, el consumo de estos alimentos alcanza en promedio los 7 kilogramos por habitante al año en el país, a diferencia de Japón, con 69 kilos; España, con 40, y Perú, con 25, por ejemplo.


Actualmente, la industria de salmones del país austral, la segunda del mundo después de Noruega, enfrenta una de las mayores crisis de su historia con la aparición de un alga nociva en el mar que produce la muerte de los peces, lo que ha derivado en pérdidas de más de 36.000 toneladas en la región sureña de Los Lagos y su vecina región de Aysén. EFE