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martes, 31 de marzo de 2015

El pensamiento infantil es científico, asegura estudio

La comprensión de las relaciones causales al observar el entorno y la capacidad de establecer preferencias a partir de unos patrones estadísticos son algunas de las características de los niños que los convierten en pequeños investigadores. Ahora, una investigadora de la Universidad de California en Berkeley se ha adentrado en el aprendizaje de los más pequeños con un estudio que publica la revista Science y que puede ayudar a mejorar la enseñanza de las disciplinas científicas.

Hace 30 años, pensadores como Jean Piaget –pionero de la teoría del desarrollo cognitivo– defendieron que los niños pensaban de manera opuesta al método científico. Él los describía como “irracionales, ilógicos y limitados al aquí y al ahora”, adjetivos que fueron base de inspiración para algunos modelos educativos y políticos de una época en la que, por encima de todo, las técnicas de enseñanza se centraban en el profesor.

Sin embargo, esta nueva investigación refuta las ideas de Piaget y relata un experimento curioso: dos niños menores de dos años ven a una persona ‘A’ que coge ranas de una caja llena de ranas, o bien ranas de una caja en la que solo hay patos. ‘A’ se marcha y otra persona ‘B’ da a los niños dos cajas, la primera con ranas y la segunda con patos.
Cuando ‘A’ vuelve y extiende la mano, los niños pueden darle tanto una rana como un pato.

La sorpresa de la científica fue que cuando la persona ‘A’ había cogido ranas de la caja llena de patos, los niños le daban una rana porque intuían que prefería las ranas; en cambio, cuando había cogido una rana de la caja llena de ranas, le daban indistintamente un animal o el otro porque intuían que su elección había sido al azar. Este tipo de respuestas “demuestran que los niños tienen preferencia por patrones estadísticos”.

Investigación

En la última década algunas líneas de investigación han propuesto demostrar que los pequeños adquieren conocimiento mediante procesos similares a la inducción característica de la ciencia: analizan patrones estadísticos, hacen experimentos y asimilan conocimientos mediante la observación de lo que hacen los demás.

El uso de los métodos probabilísticos para conocer el entorno es muestra de la vertiente científica infantil. Las personas adultas, especialmente los científicos, son capaces de saber que hay muchas hipótesis compatibles con la evidencia y que, además, algunas tienen mayor probabilidad de ser acertadas que otras

Crean en Japón una cebolla que no hace llorar



Una empresa japonesa creó una cebolla que al ser pelada no hace llorar, anunció el martes la prensa japonesa.

House Foods Group logró crear esa variedad antilágrimas bloqueando las enzimas que producen los compuestos que hacen llorar a los cocineros, indicó la prensa. La empresa no anunció por el momento cuándo comenzará a comercializar esa cebolla.

En 2013, los investigadores de House Foods Group habían ganado el "Premio Ig Nobel" (juego de palabras en inglés que en español se traduce como "Premio Innoble") de la Universidad de Harvard por haber descubierto el proceso bioquímico por el cual la cebolla hace llorar.

House Foods se dedicó a investigar las enzimas de la cebolla porque es un ingrediente utilizado abundantemente en la cocina japonesa.

lunes, 30 de marzo de 2015

Científicos prueban frijoles resistentes al cambio climático

Nuevos tipos de frijoles resistentes al cambio climático fueron probados en Colombia durante el último año, en estudios conducidos en el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), en la ciudad de Cali (oeste) y otras partes del país, informaron los investigadores.

“Este descubrimiento podría ser una gran bendición para la producción de frijoles porque estamos enfrentando una situación calamitosa en la que, para 2050, el calentamiento global podría reducir las áreas aptas para el cultivo de granos en 50 por ciento”, dijo Steve Beebe, cabeza del estudio, en un comunicado del Grupo Consultivo para la Investigación Internacional en Agricultura (Cgiar, por sus siglas en inglés), del que es parte el CIAT.

“Increíblemente, los frijoles tolerantes al calor que probamos pueden soportar el peor escenario en que la acumulación de gases del efecto invernadero causara al mundo un calentamiento en promedio de cuatro grados Celsius (o 7,2 grados Fahrenheit)”, explicó.

Las pruebas de los más de 30 tipos de frijoles resistentes al calor, que podrían evitar sobre todo un colapso de la producción en zonas de África y Centroamérica para las que estos alimentos son esenciales, se llevaron a cabo en las instalaciones del CIAT en Cali y también en otras zonas más calurosas de Colombia.

Muchos de los nuevos frijoles tolerantes al calor fueron desarrollados por cruces entre granos normales (blanco, negro, pinto) y los granos “tepary”, muy resistentes y cultivados desde tiempos precolombinos en áreas del norte de México y el oeste de Estados Unidos. Algunos de estos nuevos granos también fueron modificados para ser una mayor fuente de hierro para quienes los consuman.

Científicos descifran el código genético de toda Islandia

Científicos islandeses elaboraron el estudio genético más completo hasta la fecha sobre una población cerrada, que sitúa el primer ancestro común de los seres humanos hace 239.000 años, 100.000 antes de lo que se pensaba.

El trabajo, que publica la revista “Nature Genetics”, identifica además diversas mutaciones asociadas a enfermedades como el Alzheimer y las dolencias hepáticas, y amplía el conocimiento actual sobre cuáles son los genes esenciales para la vida humana.

Para obtener esos datos, los científicos secuenciaron el genoma completo de 2.636 islandeses y combinaron esa información con el genotipo individual -menos detallado- de otras 104.000 personas, cerca de un tercio de la población de ese pequeño país.

Esa amplia base de datos se cruzó con los historiales clínicos del sistema público de salud y con los detallados archivos genealógicos que se conservan en Islandia, lo que permitió determinar qué variaciones genéticas aumentan el riesgo de padecer Alzheimer, dolencias hepáticas y de tiroides, entre otras enfermedades.

Este “selfi nacional” genético, según lo definió Kari Stefansson, profesor de la Universidad de Reikiavik y autor del trabajo, tendrá en el futuro importantes implicaciones para la medicina y la investigación.

“Nature Genetics” publica de forma simultánea cuatro artículos relacionados con el mismo estudio, el primero de los cuales identifica más de 20 millones de variantes genéticas entre los islandeses.

Con esa información, el grupo de científicos liderado por Stefansson comenzó a trabajar en aplicaciones concretas que presentan en el resto de documentos.

Uno de ellos apunta a una mutación en el gen MYL4 como responsable de trastornos del ritmo cardíaco (fibrilación atrial) e identifica variaciones genéticas que permiten prever el riesgo de sufrir enfermedades hepáticas y la posibilidad de heredar por vía materna un desequilibrio en las hormonas de la glándula tiroides.

Las mutaciones del gen ABCA7 también quedan asociadas en ese estudio a la posibilidad de desarrollar Alzheimer.

Los científicos identificaron además a cerca de 8.000 individuos con al menos un gen que perdió por completo su función, un hallazgo que puede marcar una nueva vía en la investigación genética.

Durante décadas, se bloquearon en los laboratorios genes en ratones para poder concretar cuál es su función en el organismo, una clase de análisis que ahora se puede llevar a cabo en humanos.

Los científicos identificaron 1.171 genes bloqueados, la mayoría de los cuales están ligados a los receptores olfativos, que permiten discriminar entre diversos olores.

Los genes ligados con funciones cerebrales, en cambio, raramente se encuentran bloqueados, un hallazgo que permitirá a los investigadores profundizar en el conocimiento sobre aquellas partes del genoma indispensables para la vida humana.

domingo, 29 de marzo de 2015

Henry Ford: 'Vivimos en una época cómoda, pero no tan cómoda como será en el futuro'



En sus memorias escritas en 1913 cuando contaba cincuenta años, Henry Ford, ya consolidado como gran industrial del automóvil con sus fábricas de Detroit, diría que su primer recuerdo es un paseo junto a su padre, William (un irlandés establecido cerca de Detroit) y su hermano Samuel, en el que se topan con un viejo roble caído que tiene un nido. Ford reconoce que desde entonces la naturaleza lo apasiona. Pero ese niño que sentía pasión por lo natural también es cierto que estaba obsesionado con lo mecánico, con las máquinas creadas por el hombre, como, por ejemplo, los relojes. De niño, su padre le había regalado un reloj y el joven Henry lo desarmó y volvió a encajar cada una de sus partes de manera perfecta.

Su espíritu emprendedor llevó al joven Ford a trabajar en una subestación de la compañía eléctrica de Thomas Edison, para luego experimentar con diferentes tipos de máquinas de vapor y más tarde lanzarse a la construcción de motores de explosión alimentados con gasolina. En 1896 ya tenía un prototipo muy primitivo que bautizó como “cuadriciclo”. Luego el ascenso fue vertiginoso y exponencial. En 1899, Ford consiguió los fondos necesarios para desarrollar sus nuevos prototipos, con los que ganó prestigio en las primeras competiciones automovilísticas que se realizaban en Estados Unidos.

En 1903 funda su propia empresa, la Ford Motor Company, y ese mismo año consigue el milagro de vender casi 200 unidades. Compañías como la Ford, junto a otras como Cadillac y Oldsmobile, pronto transformaron Detroit en la meca de la industria del automóvil.

Pero ninguna de esas marcas logró como la Ford el carácter casi filosófico de la disciplina industrial que desde entonces sería conocida como “fordismo”. Se trataba de una producción en cadena, donde cada trabajador cumplía una función específica dentro del proceso de fabricación del automóvil. La rapidez y ahorros conseguidos con este sistema tuvieron como consecuencia que los automóviles fueran producidos a un coste bajo, por lo que su venta posterior tendría igualmente un precio bajo. Así surgió en 1908 el famoso modelo T, que desbordó el mercado interno y luego el mundo.

Para 1929, poco antes del crac de Wall Street, Henry Ford era presumiblemente uno de los hombres más ricos e influyentes del mundo.

Desde el 8 de marzo, La Razón presenta semanalmente a sus lectores la serie “Grandes entrevistas”, una selección de 20 diálogos con personalidades de la política, la ciencia, la cultura, el deporte y otros ámbitos que dejaron huella e hicieron historia. La cuarta entrega de la colección, que de seguro usted querrá tener en su biblioteca, está dedicada a Henry Ford; el texto íntegro lo podrá encontrar en la edición impresa de la revista Escape correspondiente a la fecha.


Científicos chinos crean máquinas de metal líquido

Máquinas simples de metal líquido, capaces de cambiar de forma y moverse en un determinado espacio, fueron desarrolladas por científicos de la Academia China de Ciencias y la pequinesa Universidad de Tsinghua, informó ayer la prensa oficial del país asiático.

Los expertos, citados por la agencia oficial Xinhua, explicaron que estas máquinas pueden adaptar su forma al espacio geométrico en el que se encuentran, movidas por un campo eléctrico endógeno basado en aleaciones líquidas, metales próximos que la máquina puede absorber y el hidrógeno generado por reacciones electroquímicas.

La escuela médica de la Universidad de Tsinghua y el Instituto Técnico de Física y Química de la Academia China de Ciencias trabajan en el desarrollo de estas máquinas, cuyos resultados preliminares se publicaron en la revista especializada “Materiales Avanzados”.

Los científicos chinos definieron estas máquinas con “moluscos biomimétricos” que podrían servir para un desarrollo futuro de robots fabricados en metal líquido y transformable, algo que hasta ahora se ha considerado un coto privado de la ciencia ficción (por ejemplo, el famoso T-1000 de la película “Terminator 2”).

Como ejemplo del nuevo avance, los expertos chinos mostraron una pieza de aluminio que, colocada junto a una de las máquinas desarrolladas es absorbida y se transforma en una pequeña bola de cinco milímetros de diámetro.

sábado, 28 de marzo de 2015

Exhiben por primera vez el testamento manuscrito de Alfred Nobel



El testamento manuscrito de Alfred Nobel, uno de los documentos más importantes de la historia de Suecia y al que se deben los premios que llevan su nombre, está expuesto al público por primera vez en Estocolmo. Hasta ahora, muy pocas personas habían podido ver el original de 1895, que estaba conservado en un cofre de la Fundación Nobel. Desde ahora, se exhibe en el Museo Nobel en el marco de una exposición sobre la herencia y allí permanecerá, al menos, hasta finales de mayo.

“La exposición muestra la importancia de la transmisión. El testamento es la pieza maestra”, explicó la responsable de la exposición, Karin Jonsson. Los premios Nobel son “una de las marcas más importantes de Suecia”, se felicita un portavoz del Instituto Sueco, Sergio Guimaraes.

El documento consta de cuatro páginas de papel amarillento y escritura densa, con anotaciones por todas partes. Para el ojo profano es difícil saber dónde buscar, máxime teniendo en cuenta que el texto está muy desarticulado en lo que a los criterios del premio se refiere.

En un párrafo, Alfred Nobel, inventor de la dinamita, dictó las instrucciones lapidarias. Una parte de su fortuna (unos 31,5 millones de coronas suecas de la época, al menos Bs 1.500 millones en la actualidad) deberá destinarse a un fondo cuyos intereses serían redistribuidos “a aquellos que durante el año precedente hayan dado los mayores servicios a la humanidad” en cinco campos: física, química, medicina, literatura y paz.

Cuatro comités, tres en Estocolmo y uno en Oslo (Noruega estaba en aquel tiempo unida al reino de Suecia) son los encargados de atribuir los galardones. Estas 26 líneas cambiarían la reputación del hombre y darían a Suecia una proyección increíble. Otrora mercader de la muerte que vendía pólvora para cañones en Europa, Alfred Nobel es hoy en día en el imaginario mundial un filántropo pacifista.

“Con sus premios, quiso mostrar quién era en realidad”, explica Jean-François Battail, profesor de lenguas y literatura escandinavas en la Universidad de la Sorbona. “Según Albert Einstein, premio de Física (en 1921), Nobel había inventado el Nobel de la Paz porque tenía mala conciencia”, afirma.

Fechado el 27 de noviembre de 1895 en París, donde el industrial sueco tenía una casa, el testamento se conservó a continuación en un cofre del Stockholms Enskilda Bank. Un año más tarde, Nobel murió y la lectura del testamento provocó estupor, ya que nadie estaba al corriente de sus proyectos.