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domingo, 5 de febrero de 2017

Hilos eléctricos fabricados por bacterias

Un equipo de microbiólogos han descubierto un nuevo tipo de hilo conductor natural producido por bacterias que podría acelerar el objetivo de los investigadores de desarrollar materiales conductores sostenibles y “verdes” para la industria electrónica.

Derek Lovley, de la Universidad de Massachusetts en Amherst, Estados Unidos, y sus colegas comenzaron por estudiar minuciosamente estos singulares nanohilos microbianos, que esencialmente son filamentos de proteínas que utilizan las bacterias de manera natural para hacer conexiones eléctricas con otros microbios o con minerales.

Los nanohilos microbianos son un material electrónico revolucionario, con ventajas sustanciales sobre los materiales artificiales más similares. Los nanohilos sintetizados químicamente en el laboratorio requieren sustancias químicas tóxicas, altas temperaturas y/o metales caros. Las necesidades energéticas para la fabricación son enormes. En cambio, los nanohilos microbianos naturales pueden ser producidos en cantidades masivas a temperatura ambiente y a partir de productos renovables baratos, en biorreactores con un gasto muy inferior de energía. Y el producto final está libre de componentes tóxicos.



Los nanohilos microbianos ofrecen por tanto un potencial sin precedentes para el desarrollo de materiales novedosos, dispositivos electrónicos y sensores para diversas aplicaciones, todo ello mediante una tecnología respetuosa con el medio ambiente.

Hasta ahora, el laboratorio de Lovley ha estado trabajando con los nanohilos de una única bacteria, la Geobacter sulfurreducens, pero se espera ampliar la línea de investigación con el fin de llegar a conocer mejor el alcance completo de lo que la naturaleza podría ofrecer para estas aplicaciones prácticas.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Osos de agua: roban el ADN de otros y son casi indestructibles


El minúsculo pero casi indestructible tardígrado es un ser muy especial, gran parte de su ADN lo adquiere de organismos ajenos, lo cual podría explicar su gran capacidad de supervivencia, estiman los científicos.

Estos microorganismos, también llamados osos de agua, viven en todas partes del mundo. Con sus ocho patas, estos animales que no miden más que unos 0,5 milímetros, se mueven muy despacio y de manera muy torpe.

Se adaptan con gran facilidad a su ambiente y pueden sobrevivir en temperaturas extremas.

Incluso luego de haber pasado diez años en un congelador a -80°C es capaz de empezar a moverse de nuevo a los 20 minutos de haberse descongelado. Cuando secuenciaron el genoma de estos microorganismos, científicos de la Universidad de Carolina del Norte se sorprendieron al descubrir que un 17,5% -casi una sexta parte- de su ADN provenía de organismos ajenos. En la mayoría de los animales, solo el 1% de su genoma contiene ADN de otros organismos.

A gran escala
Con ocho por ciento de ADN ajeno, se creía que eran los microscópicos rotíferos los que tenían el récord. "No teníamos la menor idea que un genoma animal podía estar compuesto por tanto ADN ajeno", relata Bob Goldstein, uno de los autores del estudio que fue publicado en la revista oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
"Sabíamos que muchos animales obtienen genes ajenos, pero no teníamos la mínima idea de que ocurría a esta escala", señaló.

Lo aprovechan todo
El estudio también reveló otro descubrimiento poco esperado sobre cómo se hereda el ADN.

Goldstein, el primer autor Thomas Boothby y sus colegas, descubrieron que los tardígrados obtienen alrededor de 6.000 genes ajenos sobre todo de bacterias, plantas, eucariotas y de los microorganismos unicelulares Archaea.

Traspaso horizontal
Los osos de agua consiguen el ADN a través del traspaso horizontal de genes, un proceso en el que dos especies diferentes intercambian ADN en vez de exclusivamente heredarlo de sus ascendientes.
Los animales que son capaces de sobrevivir en condiciones extremas pueden ser más aptos a adquirir genes ajenos, y los genes bacterianos podrían ser más capaces de soportar estrés que los animales

miércoles, 17 de julio de 2013

EXTREMÓFILOS Los últimos sobrevivientes en la Tierra

Los últimos sobrevivientes de la Tierra serán los microoorganismos extremófilos que vivan en el interior profundo del planeta, según un estudio.

Un equipo de científicos utilizó un modelo informático para pronosticar la suerte de nuestro planeta en un futuro a miles de millones de años del presente.

Encontraron que a medida que el Sol se vuelva progresivamente más caliente y brillante, sólo los microbios podrán sobrellevar las condiciones extremas de vida que los cambios solares generarán en nuestro planeta.

Esta proyección se presentó la primera semana de julio en la reunión Nacional de Astronomía de Reino Unido, que tuvo lugar en Escocia.

"No habrá mucha presencia de oxígenos, así que tendrán que sobrevivir en un medio ambiente sin oxígeno o con niveles muy bajos, altas presiones y alta salinidad causada por la evaporación de los océanos", le dijo a la BBC Jack O´Malley James, investigador de postgrado de la universidad escocesa de St. Andrews.

El futuro de la vida en la Tierra está ligado al del Sol, y con el tiempo, nuestra estrella se hará cada vez más luminosa.

Científicos de las universidades escocesas de St. Andrews, Dundee y Edimburgo utilizaron esta predicción para crear un pronóstico sobre cómo será el medio ambiente de nuestro planeta en el futuro. Y concluyeron que en 1.000 millones de años el calor del Sol será tan intenso que los océanos empezarán a evaporarse.

"Una vez que alcancemos ese punto crítico habrá mucha más agua en la atmósfera y el vapor de agua disparará el efecto invernadero... así que la temperatura de la Tierra terminará alcanzando 100C o más sobre las temperaturas que ya estamos experimentando hoy en día", explicó O´Malley James.

Eso, combinado con un declive en los niveles de oxígeno, conduciría a la pérdida rápida de plantas y de los animales de mayor tamaño.

Organismos

Poco después, la única forma de vida que quedaría en el planeta, según su estudio, sería un grupo de microbios llamados extremófilos.

Estos microorganismos habitan nuestro planeta hoy en día y pueden vivir en condiciones de vida extremas y hostiles para otros seres vivos, como en la fuente termal Grand Prismatic Spring (foto arriba), en el parque nacional Yellowstone, en Wyoming, Estados Unidos.

Según explicaron los científicos, los extremófilos serían las únicas criaturas que podrían soportar el calor, la aridez y la atmósfera "envenenada" de la Tierra futura. Y creen que probablemente vivirían agrupados en torno a las últimas gotas de agua que existan en lo profundo del planeta.

Pero eventualmente, a medida que las condiciones empeoren incluso estos microbios acabarán desapareciendo y en aproximadamente 2.800 millones de años no habrá vida alguna en la Tierra.

"Mundos microbianos"

Según los investigadores, estudiar el auge y caída de la vida en nuestro planeta puede aportarnos información útil a la hora de investigar cómo la vida puede sobrevivir en otras partes del universo.

"Si encontráramos un planeta similar a la Tierra y tomáramos una especie de fotografía de la vida que habita su superficie, es más probable que encontremos vida microbiana que formas de vida más compleja como las que vemos en la Tierra hoy en día", explicó O´Malley James.

Según los investigadores, los microbios causan pequeños cambios en las proporciones de gases en la atmósfera, y eso en el futuro podría permitir a los astrónomos detectar su presencia en otros planetas similares a la Tierra.

"Uno de los mejores candidatos es el gas metano, cuya presencia podría indicar la existencia de vida, aunque eso dependería de cuánto se produce y de si se acumula hasta alcanzar una presencia detectable en la atmósfera. Si pudiéramos medir estos niveles sutiles de gases en planetas remotos, tal vez podríamos detectar (vida)", aventuró O´Malley James.

Sabe cuántas bacterias porta un billete de dinero?

Un estudio de científicos en EEUU devela que en los billetes hay bacterias que pueden provocar infecciones en personas sanas, además que el 87% de estos tienen microorganismos capaces de desencadenar una patología inmunodeprimida, donde el sistema inmune no tiene respuesta.

lunes, 15 de julio de 2013

Mezcla de 17 bacterias podría reducir problemas intestinales

La toma oral de una selección de 17 bacterias humanas del género Clostridium podría reducir los desequilibrios de la flora intestinal provocados por alergias o inflamaciones, según informa la revista científica Nature.

La investigación, realizada sólo con ratones hasta el momento, ha sido llevada a cabo por un equipo de científicos japoneses del centro de medicina Riken (Yokohama, Japón) y habrá que esperar todavía un tiempo para comprobar si tendrá el mismo efecto en los humanos.

No obstante, los científicos defienden que el trabajo es una prueba del potencial terapéutico de este tipo de bacterias para atenuar los efectos de enfermedades intestinales, como los diferentes tipos de colitis o la diarrea procedente de alergias.
TRATAMIENTO Según los investigadores, estas bacterias podrían ser las perfectas candidatas para el futuro desarrollo de tratamientos orales muy similares a los probióticos, unos microorganismos vivos cuya ingesta, en dosis adecuadas, beneficia a la salud humana.

El avance que supone esta investigación frente a los probióticos se basa en que estas terapias orales provocan una respuesta más fuerte, además de afectar a sólo una parte específica del sistema inmunológico del paciente y de forma controlada.
LA PRUEBA Para llegar a estos resultados, el equipo japonés seleccionó y aisló, de una muestra fecal humana, 17 variedades de bacterias Clostridium basándose en su alto potencial en linfocitos T, las células responsables de la respuesta inmunológica del cuerpo humano.

Una vez obtenida la combinación de microorganismos humanos, los científicos la aplicaron a un ratón libre de gérmenes y observaron que a las tres semanas de tratamiento provocó un aumento en el número de linfocitos T dentro del colon del animal.

También comprobaron que la terapia mejoró el funcionamiento de este tipo de células inmunológicas, lo que sugiere, según los investigadores, que podría contrarrestar los desequilibrios en la flora intestinal, así como reducir las inflamaciones y alergias.

Sin embargo, aún queda por comprobar si estas 17 variedades de bacterias Clostridium tendrán efectos similares en el intestino humano, debido a que la microbiota humana podría no funcionar del mismo modo en los humanos que en los ratones.


jueves, 11 de julio de 2013

17 bacterias reducen desequilibrios intestinales

La toma oral de una selección de 17 bacterias humanas del género Clostridium podría reducir los desequilibrios de la flora intestinal provocados por alergias o inflamaciones, según informa la revista científica Nature.

La investigación, realizada sólo con ratones hasta el momento, ha sido llevada a cabo por un equipo de científicos japoneses del centro de medicina Riken (Yokohama, Japón) y habrá que esperar todavía un tiempo para comprobar si tendrá el mismo efecto en los humanos.

No obstante, los científicos defienden que el trabajo es una prueba del potencial terapéutico de este tipo de bacterias para atenuar los efectos de enfermedades intestinales, como los diferentes tipos de colitis o la diarrea procedente de alergias.

Según los investigadores, estas bacterias podrían ser las perfectas candidatas para el futuro desarrollo de tratamientos orales muy similares a los probióticos, unos microorganismos vivos cuya ingesta, en dosis adecuadas, beneficia a la salud humana.

El avance que supone esta investigación frente a los probióticos se basa en que estas terapias orales provocan una respuesta más fuerte, además de afectar a sólo una parte específica del sistema inmunológico del paciente y de forma controlada.

Para llegar a estos resultados, el equipo japonés seleccionó y aisló, de una muestra fecal humana, 17 variedades de bacterias Clostridium basándose en su alto potencial en linfocitos T, las células responsables de la respuesta inmunológica del cuerpo humano.

Una vez obtenida la combinación de microorganismos humanos, los científicos la aplicaron a un ratón libre de gérmenes y observaron que a las tres semanas de tratamiento provocó un aumento en el número de linfocitos T dentro del colon del animal.

martes, 25 de junio de 2013

Bacterias crean rutas por los implantes quirúrgicos para infectar pacientes

Un grupo de científicos australianos descubrió una importante clave en la lucha contra las infecciones postquirúrgicas al observar la propagación de las bacterias a través de las biopelículas viscosas que se forman en los implantes médicos, informaron hoy medios locales.

Las bacterias construyen una compleja red de transporte utilizando ácido desoxirribonucleico para marcar las sendas sobre las capas viscosas que se forman sobre los implantes, según apunta el estudio liderado por Cynthia Whitchurch, microbióloga de la Universidad de Tecnología de Sídney.

"Siguiendo una a la otra y obedeciendo las reglas, ellas (las bacterias) pueden moverse con bastante eficiencia a través de la red", comentó Whitchurch a la cadena local ABC.

Estas biopelículas viscosas ayudan a que las bacterias sean más resistentes a los antibióticos y desinfectantes, así como al sistema inmunitario del organismo humano.

"Probablemente, la mitad de las infecciones adquiridas en los hospitales se deben a las biopelículas que se forman en los implantes médicos, como los catéteres", comentó la microbióloga australiana.

Para estudiar cómo se forman y expanden estas biopelículas en nuevas áreas de un organismo vivo, los investigadores centraron su atención en el seguimiento de los desplazamientos de la bacteria Pseudomonas aeruginosa, que comúnmente causa infecciones urinarias y respiratorias.

"Por primera vez pudimos obtener datos cuantitativos de los movimientos celulares individuales durante el proceso de la expansión de las bio-películas", comentó Whitchurch.

Así, los investigadores observaron cómo las células se alineaban de forma coordinada para marcar las sendas y cómo construían estos surcos expulsando ADN para organizar los desplazamientos.

Ayudados por microscopios de última generación, se veían "largas cuerdas de ADN a las que se alineaban las bacterias", explicó la científica.

Pero cuando los científicos destruyeron estos caminos de ADN con enzimas, notaron que alteraron el desplazamiento de las bacterias.

"Éstas comenzaron a rebotar como células individuales y terminaron en embotellamientos y la tasa de expansión de la biocapa se contrajo", agregó Whitchurch.

Asimismo, los científicos hallaron que el ADN ayuda a las bacterias a mantenerse juntas para poder hacer nuevos surcos que permitan el desplazamiento de las otras.

"No se pueden mover de forma individual en nuevos territorios, lo tienen que hacer colectivamente", acotó Whitchurch, tras enfatizar que su investigación contribuirá a controlar su expansión en los implantes médicos.

Una de las alternativas sería la de insertar pequeños surcos en los implantes para limitar la expansión de esta biopelícula viscosa y obligar a las bacterias a "ir en círculos inútiles, en lugar de dejarlas coordinar sus movimientos sobre el aparato", según la microbióloga.

viernes, 5 de abril de 2013

Las termitas crean raros ‘círculos de las hadas’



El misterio de los “anillos de hadas” de África quedó resuelto: esos enigmáticos círculos de hierba de dos a 12 metros de diámetro con el centro yermo son creados por termitas.

Las conclusiones del trabajo ponen fin a más de 25 años de investigación para intentar entender estas formaciones frecuentes en las praderas del suroeste africano, en particular en Namibia, donde el pueblo de los Himba atribuye estos círculos a una creación divina.

La teoría de las termitas ya había sido descartada a falta de pruebas suficientes, pero el botanista alemán Norbert Juerguens retomó la investigación, llegando a estudiar una franja de desierto de 2.000 kilómetros, desde el centro de Angola hasta el norte de Sudáfrica, y constató que estos insectos eran los únicos organismos vivos siempre presentes dentro de dichos círculos desde el inicio de su formación.

Este investigador pudo observar que las termitas se alimentan de raíces de césped, pastizales y otras plantas que terminan desapareciendo en esas zonas. La ausencia de vegetación en el interior de los círculos hace que el agua de lluvia no se evapore y quede almacenada en la profundidad en el suelo arenoso.

Este agua permite a las termitas sobrevivir y mantenerse activas durante la estación seca y también explica por qué la vegetación puede crecer en la circunferencia del círculo. Los “círculos de hadas”, que a veces pueden durar décadas, vuelven permanente una vegetación que normalmente es temporaria en el desierto, concluyó.

jueves, 4 de abril de 2013

Bacterias adictas a la cafeína

Un equipo de investigadores de Estados Unidos consiguió por vez primera modificar genéticamente la bacteria E. coli para hacer que esta se vuelva adicta a la cafeína. El avance tiene varias potenciales aplicaciones, como el uso de estas bacterias en la limpieza de aguas residuales o en la bioproducción de medicamentos para el asma.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Texas en Austin y de la Universidad de Ioxa (EEUU) consiguió por vez primera modificar genéticamente la bacteria E. coli para hacer que esta se vuelva, literalmente, adicta a la cafeína.

Los científicos anunciaron su logro en la revista ACS Synthetic Biology, en la que también se explica que estas bacterias de bioingeniería podrían servir para diversas aplicaciones prácticas, como la descontaminación de aguas residuales o la bioproducción de medicamentos para el asma.

Jeffrey E. Barrick y sus colaboradores notaron que los compuestos químicos relacionados con la cafeína se han convertido en importantes agentes contaminantes del agua, debido al uso generalizado del café y otros productos que contienen cafeína, como los refrescos, el té, las bebidas energéticas, el chocolate. Ciertos medicamentos, como la medicación para el asma y otras enfermedades pulmonares, también contienen cafeína.

Por otra parte, los científicos sabían que una bacteria natural del suelo, la Pseudomonas putida CBB5, puede vivir solo de cafeína y, al mismo tiempo, ser utilizada para limpiar la contaminación ambiental.



"Bacterías", pilas hechas con bacterias

Las bacterias podrían pronto funcionar como "biobaterías" microscópicas, aseguran científicos en Estados Unidos y Reino Unido, quienes dicen haber dado con la clave sobre cómo funciona un tipo de bacteria marina capaz de generar energía.

El equipo asegura haber descubierto el método usado por una bacteria marina para generar electricidad, algo que hasta ahora no estaba claro. Se trata de la bacteria Shewanella oneidensis, que puede encontrarse en ríos y mares.

martes, 19 de marzo de 2013

Hallan bacterias muy activas en la fosa oceánica más profunda del mundo

Un equipo internacional de investigadores anunció los primeros resultados científicos de uno de los lugares más inaccesibles de la Tierra: el fondo de la Fosa de las Marianas, situada a unos 11 kilómetros bajo el nivel del mar en el Pacífico occidental, lo que la convierte en el sitio más profundo de la Tierra.

Su análisis concluye que una comunidad bacteriana muy activa existe en el sedimento de la zanja, a pesar de que el medio ambiente se encuentra bajo una presión extrema casi 1.100 veces mayor que a nivel del mar.

De hecho, la casa zanja de sedimentos tiene casi 10 veces más bacterias que los sedimentos de la llanura abisal que rodea a la profundidad del agua mucho más superficial de agua a unos cinco o seis kilometros, según el estudio publicado en "Nature Geoscience". Las zanjas de aguas profundas actúan como puntos calientes de actividad microbiana.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Quantum dots, nanopartículas antárticas para curar y producir energía



Las microbacterias antárticas capaces de sintetizar unas nanopartículas llamadas "quantum dots" o puntos cuánticos podrían ayudar a generar energía solar y también usarse en biomedicina, según el proyecto que estos días desarrolla en terreno un grupo de científicos chilenos.

La investigación, a cargo del Laboratorio de Microbiología y Nanotecnología de la Universidad Andrés Bello, está identificando microorganismos que viven en condiciones extremas, como la exposición a la luz ultravioleta y las condiciones de frío y calor intensos que se da en isla Decepción, en el archipiélago antártico de las Shetland del Sur.

"Nosotros sabemos, por el trabajo en laboratorio, que esos microorganismos son muy resistentes a los metales y que pueden sintetizar unas nanopartículas llamadas 'quantum dots'", explica a Efe Juan Pablo Monrás, un joven bioquímico de 26 años que estos días participa en la 49ª Expedición Antártica Chilena.

Monrás, que está realizando un doctorado en Microbiología, cuenta que estas nanopartículas ya se fabrican químicamente desde hace más de diez años, pero el reto ahora es sintetizarlas de forma natural.

La naturaleza fluorescente de estas pequeñas porciones de materia puede ser útil para su aplicación en biomedicina, con el fin de detectar células cancerígenas, aunque todavía no existen registros de que se hayan empleado con pacientes.

Además, como son semiconductoras, pueden usarse para fabricar paneles solares de nueva generación, que son más eficientes, y nanocircuitos, para los chips de los computadores.

"Sintetizar los puntos cuánticos químicamente es muy complicado y tiene un costo muy alto, porque se necesitan cámaras sin oxigeno y se usan solventes y otros compuestos altamente tóxicos", señala Monrás.

Pero además de que los "quantum dots" obtenidos en laboratorio son muy caros (un gramo cuesta 5.000 dólares), no se pueden emplear con fines medicinales en seres humanos, porque contienen aleaciones de metales pesados, como el cadmio.

Sintetizar de forma natural los que se encuentran en los microorganismos antárticos resolvería estos problemas e incluso abriría la puerta a otras aplicaciones que hoy día aún se desconocen.

"Por lo tanto, es una alternativa ambientalmente mucho más amigable, más ecológica y menos costosa", concluye Juan Pablo Monrás.

Una vez que finalice la recogida de sedimentos en diferentes partes del territorio antártico, el equipo del Laboratorio de Microbiología y Nanotecnología de la Universidad Andrés Bello analizará las muestras y las reproducirá en las mismas condiciones de temperatura y ambiente en que fueron extraídas.

Así, por ejemplo, las llamadas bacterias termófilas, encontradas en la zona expuesta a los gases y vapores de origen volcánico de isla Decepción, serán desarrolladas a 50 grados de temperatura, en tanto que la cicrófilas serán reproducidas a bajas temperaturas y las resistentes a los metales, en un medio con alta concentración.

"El trabajo de laboratorio es bastante rápido; de las muestras que sacamos el año pasado, ya tenemos aislados unos 300 microorganismos, y aunque probablemente algunos de ellos se repitan, puede haber unas 100 bacterias diferentes", explica.

Estas nanopartículas es posible encontrarlas también en los géiseres del Tatio, en el desierto chileno de Atacama, pero en la Antártida hay mayor diversidad y además están menos expuestas a la contaminación por la presencia de los seres humanos.

Otra de las ventajas de trabajar en el "continente blanco" es que hay una importante comunidad científica integrada por investigadores de distintos países que comparten sus experiencias.

"Tener tantas disciplinas unidas ayuda mucho a la investigación", asegura Monrás. En su opinión, la ciencia antártica ha experimentado un notable crecimiento gracias a las expediciones que desde hace medio siglo viene desarrollando el Instituto Antártico Chileno (INACH).

"La gracia de ser científico es que uno siempre tiene una pregunta que quiere contestar; eso es lo que nos motiva", asegura este joven investigador, quien ve en la Nanotecnología "una forma de ayudar al planeta tratando de bajar los costos de producción y desarrollando sistemas amigables con el medioambiente".

EFE

viernes, 22 de febrero de 2013

Los mosquitos se vuelven tolerantes a los repelentes

Los mosquitos toleran los repelentes convencionales después de haber sido expuestos por primera vez a ellos, según un estudio que hicieron público investigadores de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

La investigación -desarrollada con la especie Aedes aegypti, que transmite el dengue y la fiebre amarilla- revela que los mosquitos ignoran la sustancia denominada DEET, el ingrediente más habitual en los repelentes, una vez que han entrado en contacto con ella una vez.

La sustancia fue desarrollada inicialmente por el Ejército de Estados Unidos, después de la experiencia de sus soldados en zonas de selva durante la Segunda Guerra Mundial.

Durante años, el DEET se utilizó para ahuyentar a los mosquitos, a pesar de que no se comprendía por qué ayudaba a mantenerlos alejados, y estudios recientes demostraron que era el olor que desprende esa sustancia el que repelía a los insectos.

Ante la preocupación por el hecho de que los mosquitos se hagan resistentes a los repelentes, los investigadores sometieron a los insectos a una prueba en el laboratorio: les pusieron a su alcance el brazo de uno de los científicos rociado con DEET.

Como esperaban, el repelente hizo que los mosquitos no se acercaran al investigador en primer término, si bien unas horas más tarde los mismos insectos ya no eran ahuyentados por la sustancia.

Para entender ese comportamiento, los investigadores instalaron electrodos en la antena de los insectos. “Hemos sido capaces de monitorizar la respuesta de los receptores que tienen los mosquitos en la antena y hemos comprendido que pierden sensibilidad ante la sustancia”, explicó a la cadena BBC James Logan, uno de los autores del estudio.

El científico señaló que “los mosquitos evolucionan a mucha velocidad” y subrayó: “cuanto mejor comprendamos cómo funcionan los repelentes, seremos más capaces de solventar el problema de la resistencia”.

lunes, 4 de febrero de 2013

Una bacteria convierte toxinas en oro

Una especie de bacteria puede convertirse en el ‘rey Midas’ de la naturaleza, ya que es capaz de crear pequeñísimas pepitas de oro que la ayuda a crecer en las soluciones tóxicas del metal precioso.

Investigadores creen que la molécula con la que estos microorganismos crean estas partículas podría ser utilizada en el futuro para recoger oro de los desechos mineros.

Frank Reith, un microbiólogo ambiental en la Universidad de Adelaide, en Australia, encontró ya hace diez años algunas de las primeras evidencias de que las bacterias prosperan en partículas de oro. En varios sitios, a miles de kilómetros de distancia, encontró una bacteria, la Cupriavidus metallidurans, que desintoxica el oro disuelto acumulando pequeñas nanopartículas de oro en el interior de sus células.

Hace poco, un estudio firmado por un equipo de científicos canadienses de la Universidad McMaster de Hamilton en la revista Nature Chemical Biology se ha preguntado si otra bacteria, la Delftia acidovorans, actúa de forma similar.

Los científicos descubrieron que este organismo no metaboliza el oro soluble como la Cupriavidus metallidurans, sino que lo solidifica en el exterior, bajo una forma no tóxica.

El proceso se desarrolla en unos segundos, a temperatura ambiente y en condiciones de acidez neutra. Según los expertos, la bacteria es aún más eficaz que los productos utilizados actualmente por la industria para producir nanopartículas de dicho componente.

Los investigadores creen que se podría utilizar esta bacteria para crear oro de las aguas residuales producidas en las minas.



viernes, 4 de enero de 2013

Revelan nueva información sobre resistencia de bacterias a medicinas



Investigadores refutaron una teoría sostenida por mucho tiempo sobre cómo algunas bacterias sobreviven a los antibióticos, y abrieron puertas así a nuevos tratamientos para combatir las bacterias resistentes, según un estudio publicado este jueves en Estados Unidos.

Utilizando una técnica llamada "microfluidos", los científicos revelaron que -contrariamente a la explicación que se sostuvo durante más de 50 años- la bacteria resistente sigue dividiéndose y creciendo, y que, a veces, muere.

La vieja teoría indicaba que las bacterias que sobrevivían eran aquellas individuales que paraban de crecer y de dividirse. "La población bacteriana que persiste, sin embargo, es muy dinámica, y las células que la constituyen están en constante cambio, aunque el número total de células se mantenga", explicó el microbiólogo Neerak Dhar.

Ésta es una información crucial, remarcan los autores, y podría ayudar a los científicos a desarrollar nuevas terapias para cepas bacterianas más difíciles de combatir, como la tuberculosis multirresistente.

"Una población genéticamente idéntica se compone de bacterias individuales con un comportamiento ampliamente variable", dijo el investigador que lideró el trabajo, John McKinney.

Los investigadores de la Escuela Politécnica Federal Suiza de Lausana estudiaron una bacteria relacionada con otra de las que causa la tuberculosis, y la sumergieron en un fluido que contenía isoniácidos, un agente que acaba con esa enfermedad.

Entonces, descubrieron que la bacteria producía solamente una encima llamada KatG, necesaria para el antibiótico para trabajar contra ella, de una forma intermitente.

El hecho de que cuándo y cómo la bacteria deja de dividirse no está relacionado de manera estrecha con cuándo murió, dijeron los especialistas.

Sin embargo, la supervivencia de la bacteria en cualquier momento está determinada por el hecho de si producía o no la encima en cuestión.

Como en algún momento, ciertas bacterias no producían esta encima, la población entera de bacterias era capaz de sobrevivir.

Futuras investigaciones se centrarán en otros microbios, incluyendo la bacteria que causa la tuberculosis y E. coli, así como, de forma diferente, en ciertas células cancerígenas que resisten al tratamiento.

"Éste un nuevo enfoque para intentar descifrar por qué algunas infecciones son tan difíciles de eliminar", dijo McKinney, asegurando que las técnicas están ya en uso, en colaboración con firmas farmacéuticas, para desarrollar nuevos antibióticos.

AFP

domingo, 30 de diciembre de 2012

Hallan una bacteria que podría reproducirse y vivir en el espacio

Científicos rusos y estadounidenses hallaron, en la capa de hielo permanente de la zona de Siberia, unas cepas de bacterias capaces de reproducirse y vivir en el espacio, es decir, con escasez de oxígeno y a temperaturas y presión muy bajas.

El trabajo, publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), detalla que este tipo de bacterias, conocidas como extremófilas, se caracterizan por ser capaces de sobrevivir en temperaturas extremas, con la falta permanente de alimentos y de oxígeno. "Son el prototipo de los microrganismos espaciales", ha indicado el autor principal, Wayne L. Nicholson.

Ahora, la investigación sobre este hallazgo continúa con el fin de estudiar si aquellas más resistentes podrían sobrevivir en Marte o en planetas extrasolares.

La investigación ha tenido lugar en la península de Taimir, al norte de Siberia, donde, desde 2011, se ha perforado cuatro pozos de 40 metros de profundidad en el suelo arenoso congelado. Al cribar la arena, los científicos descubrieron numerosas bacterias de la familia "carnobacterium", que pueden datar de hasta 30.000 años.

Los científicos seleccionaron algunas bacterias logrando multiplicarlas luego. Más tarde las sometieron a unos experimentos imitando las condiciones de Marte y, según destaca el estudio, "las bacterias pasaron bien la prueba" ya que "continuaron creciendo y reproduciéndose, aunque muy lentamente".

"El descubrimiento de que unas bacteria terrestre es capaz de existir en temperaturas y presión atmosférica muy bajas y con escasez de oxígeno alienta a los astrobiólogos a buscar vida más allá de la Tierra", ha concluido Nicholson.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Hallan una bacteria que podría causar la obesidad

Un grupo de investigadores de Shanghái ha identificado una bacteria, cuya presencia en los intestinos podría ser la causante de la obesidad y recomienda un cambio de dieta para luchar contra esta enfermedad.

Los científicos de la universidad Jiaotong descubrieron que los ratones que normalmente resisten a la obesidad, incluso cuando comen alimentos con muchas calorías, terminaron engordando al inyectarles una bacteria humana llamada enterobacteria.

Esta bacteria fue hallada en grandes cantidades en los intestinos de una persona con obesidad mórbida que participó voluntariamente en el estudio y por ello los científicos la relacionan con la enfermedad.

Los ratones del experimento recibieron inyecciones de esta bacteria durante diez semanas y los resultados demostraron que “podría contribuir al desarrollo de la obesidad en los humanos”.

Otra persona que participó en el estudio perdió 30 kilos en nueve semanas gracias a una dieta a base de cereales, alimentos medicinales chinos tradicionales y alimentos prebióticos que redujeron hasta un nivel “indetectable” la presencia de la bacteria en sus intestinos, indica el artículo.

Uno de los autores del estudio, Zhao Liping, ya había perdido 20 kilos en dos años gracias a una dieta a base de alimentos probióticos fermentados, como el melón amargo, en otro experimento cuyos resultados fueron publicados este año por la revista Science.

El trabajo de Zhao Liping está inspirado en la medicina tradicional china que considera que los intestinos son la “base de la salud humana”, indicó Science.

El próximo objetivo de los investigadores de Shanghai es ahora identificar más bacterias que influyen en la obesidad. Los casos de obesidad en el mundo se han más que duplicado desde 1980, según la Organización Mundial de la Salud, y en 2008 había más de 500 millones de adultos que padecían esta enfermedad en todo el planeta.

viernes, 30 de noviembre de 2012

Hallan bacterias que viven bajo hielo, sin luz ni oxígeno

Investigadores estadounidenses anunciaron el descubrimiento de bacterias que viven en un lago salado en la Antártida, sin luz ni oxígeno, un ambiente extremo que podría existir en otras partes de nuestro sistema solar donde tal forma de vida sería posible.

Este lago, llamado Vida, tiene concentraciones muy elevadas de amoníaco, nitrógeno, hidrógeno, azufre, nitrato y óxido nitroso. Los microorganismos descubiertos allí viven bajo 20 metros de hielo, en una agua cuya tasa de salinidad sobrepasa el 20% y la temperatura es de menos 13 grados centígrados.

“El descubrimiento de este ecosistema nos da pistas no sólo sobre otros ambientes gélidos y aislados de la Tierra, sino también potencialmente sobre un modelo de vida en otros planetas cubiertos de hielo que pueden albergar depósitos de sal y océanos, por ejemplo Europa, una luna de Júpiter”, dijo Nathaniel Ostrom, zoólogo de la Universidad de Michigan y coautor de los trabajos publicados en los Anales de la Academia Estadounidense de Ciencias.

Las altas concentraciones de hidrógeno y óxido de nitrógeno en forma de gas probablemente proporcionan la fuente de energía química para la existencia de este ecosistema microbiótico aislado, supusieron los científicos.

Estos gases se conforman a partir de las reacciones químicas del agua muy salada con las rocas circundantes ricas en hierro. “No conocíamos hasta ahora casi nada de estos procesos geoquímicos y de la vida microbiana en estos ambientes helados, especialmente en temperaturas bajo cero”, dijo Alison Murray, del Instituto de Investigación del Desierto de la Universidad de Nevada (oeste), coautora del estudio.

A pesar de las temperaturas bajas, la ausencia de luz y la fuerte salinidad, este ambiente alberga una fauna abundante de bacterias diversas que son capaces de sobrevivir sin la energía solar.

Estudios previos en el lago Vida, situado en los Valles Secos de Mc Murdo en la Antártida, demuestran que estos ecosistemas bacterianos han estado aislados de toda influencia externa durante casi 3.000 años.

Por el contrario, otros ecosistemas extremos existen sin luz cerca de las fuentes hidrotermales calientes en el fondo de los océanos.

Según los expertos, les gustaría volver a estudiar el lago y averiguar si existe salmuera sin hielo al fondo del lago. Usan radares y otras técnicas geofísicas para investigar el sorprendente hábitar de las bacterias.

lunes, 19 de noviembre de 2012

Detectan 2.368 tipos de bacterias en el ombligo

Un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (EEUU) ha llegado a la conclusión de que existen 2.368 tipos de bacterias diferentes en el ombligo del ser humano, según un análisis genético publicado en la revista PLOS One. Se trata de los primeros resultados de Proyecto “Biodiversidad del ombligo” , dedicado a una zona del cuerpo que, según los investigadores, es “el portal por el que nos conectábamos a nuestras madres y, además, el recordatorio físico de nuestro pasado evolutivo”. También es un lugar relativamente aislado donde los microbios se mantienen “a salvo”.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Los microbios serán los últimos seres vivos

Justo antes de que la Tierra se convierta en un planeta inhabitable por el calor del Sol, dentro de unos 2.800 millones de años aproximadamente, solo quedarán unos seres vivos en la Tierra: los microbios que habitan las cuevas subterráneas.

La investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de St. Andrews se ha basado en el estudio del proceso de evolución de la Tierra durante el aumento de temperaturas que sufrirá la superficie del planeta a distintas latitudes junto con cambios a largo plazo en las características orbitales del planeta.

Con el tiempo, sólo existirán "piscinas de salmuera caliente" en las altitudes más altas y "menos ardientes en cuevas subterráneas protegidas". Es en este hábitat en donde sobrevivirán los microbios y que serán los últimos en permanecer con vida en el planeta antes de que el calentamiento lo haga inhabitable para cualquier organismo vivo.