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viernes, 26 de julio de 2013

Implantan recuerdos falsos en el cerebro de ratones

Hasta hoy sólo lo habíamos visto en películas futuristas de ciencia ficción, pero ahora neurocientíficos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) lograron implantar recuerdos falsos en el cerebro de un ratón.

Los recuerdos se almacenan en las redes neuronales, que forman huellas, conocidas como “engramas”, de cada experiencia que vivimos. Los investigadores del Instituto Picower del MIT para el Aprendizaje y la Memoria demostraron que podían identificar las células que forman estas huellas y reactivarlas usando una tecnología llamada “optogenética”, que permite activar o desactivar las células de forma selectiva usando la luz.

Los resultados del estudio, publicados por la revista “Science”, demuestran que la memoria del miedo se puede inducir por medios artificiales.

“La mayoría de estudios tratan de acceder al cerebro desde el exterior; nosotros estamos tratando de estudiar el cerebro de adentro hacia afuera”, afirma Xu Liu, coautor del artículo.

“La tecnología que hemos desarrollado para este estudio -continúa Liu- nos permite explorar e incluso potencialmente jugar con el proceso de la memoria mediante el control directo de las células del cerebro”.

Modificaciones neuronales

Los recuerdos episódicos (de experiencias) se basan en la asociación de varios elementos, como el espacio, el tiempo y los objetos. Estas asociaciones son recogidas por el cerebro y codificadas mediante cambios físicos y químicos en las neuronas, mediante modificaciones en las conexiones entre neuronas.

El año pasado, los investigadores realizaron otro experimento en el que condicionaban a los ratones a temer una cámara mediante una descarga eléctrica leve. Al día siguiente fueron puestos en otra cámara desconocida y, al aplicar un pulso de luz en el hipocampo (lóbulo temporal), el ratón se quedó parado de miedo debido a la activación de la memoria del día anterior.

Estudio

En el nuevo estudio fueron más allá. Los investigadores colocaron a los ratones en una cámara, “A”, sin ningún tipo de descarga. Al día siguiente en otra cámara muy diferente, “B”, aplicándoles una descarga leve. En el momento de la descarga, los experimentadores usaron la luz para activar las células que codifican el recuerdo de la cámara “A”. En un tercer día, se colocó a los ratones en la primera cámara, “A”, y estos se paralizaron de miedo a pesar de que allí no les había pasado nada.Habían implantado un recuerdo falso: cuando recibieron la descarga en la cámara “B” estaban reviviendo el recuerdo de estar en la cámara “A”.
Debate bioético

Según la valoración de Steve Ramírez, otro de los investigadores del proyecto, “este experimento muestra cómo la memoria son reconstrucciones que hacemos de nuestro pasado, actualizando constantemente información nueva y borrando información antigua. Basándonos en este sistema es posible generar falsos recuerdos”.

Tras el éxito de este experimento, prosigue Ramírez, “tenemos la esperanza de empezar a predecir cómo se producen estos procesos en los seres humanos y, aunque no es nuestro propósito, los principios de cómo implantar recuerdos en los seres humanos están ahí y de aquí en adelante esperamos plantear un diálogo sobre las consecuencias éticas y sociales de esta posibilidad”.

Nació el primer bebé con genes perfectos



Marybeth Scheidts, de 36 años, y su esposo David Levy, de 41, buscaron un bebé sin éxito durante bastante tiempo. Tras varios tratamientos sin resultados, los médicos dijeron que el problema estaba en los embriones.

Los analizaron para ver si poseían genes defectuosos, pero lo que se hizo de diferente en esta ocasión es la secuenciación completa de los genes de varios embriones: luego, eligieron al de cromosomas correctos.

Tras dicho tratamiento nació Connor, el primer bebé "perfecto" en lo que respecta a sus genes. En la última práctica obtuvieron 13 embriones y analizaron el ADN de cada uno, los científicos eligieron el más apto y se lo implantaron a la madre.

Tener conocimiento sobre el genoma completo de este bebé sirve no sólo para saber que clase de enfermedad heredará de los padres, sino también para conocer cuales son los riesgos que tiene de desarrollar otras enfermedades en el futuro.

Las probabilidades de que un embrión tenga un número erróneo de cromosomas aumentan con la edad de la madre. Para las mujeres de 25 años el riesgo es mucho menor al de las madres de 45, que a esta edad desarrollan un riesgo del 90% sobre las anomalías genéticas.

Comer menos alarga tiempo de vida en humanos



Un equipo de científicos chinos asegura haber descubierto, tras una serie de experimentos en ratones, que la restricción de calorías derivada de estar a dieta puede ayudar a alargar el tiempo de vida en muchos animales, también en humanos.

Las pruebas en roedores mostraron que comer menos favorece la expansión de flora bacteriana saludable en el aparato digestivo, lo que reduce a la vez el número del tipo de bacterias cuya actividad acaba siendo dañina para el organismo. El estudio permite confirmar así los efectos positivos de las dietas en humanos, indicó el investigador Zhao Liping.

Zhao mantiene que, tras el experimento, se ha conseguido demostrar que estos niveles de bacterias son una clave para determinar la salud y el tiempo de vida en los humanos.

“La restricción de calorías se percibe como el único régimen experimental que puede extender de manera eficaz el tiempo de vida en varios modelos animales, pero el mecanismo que lo hace posible sigue siendo controvertido”, según el resumen del estudio.

“Es conocido que los microorganismos intestinales tienen un papel crucial en la salud de sus huéspedes, y a su estructura le da forma sobre todo la dieta”, continúa. El resultado de aplicar este tipo de dietas “sugiere que los animales bajo una restricción calórica pueden establecer una arquitectura de microbios intestinales estructuralmente equilibrada, que puede forzar un beneficio de salud para el huésped por la reducción de la carga de antígenos del sistema digestivo”.

jueves, 25 de julio de 2013

Acrofobia ¿Cómo nace el miedo a las alturas?

Durante los primeros meses de vida no tememos desafiar las leyes de la gravedad y ningún obstáculo nos impide escalar alturas nada despreciables. Con los años, nos volvemos más cautos, e incluso podemos llegar a manifestar acrofobia o miedo a las alturas. Esta evolución se debe al cambio en la propiocepción; es decir, la percepción visual que posee el individuo de su propio movimiento. Por ejemplo, cuando aprendemos a andar sentimos de manera diferente la posición de nuestras extremidades. Así lo ha determinado un equipo de psicólogos internacionales en un experimento con bebés que gateaban y bebés que aún no habían aprendido a hacerlo. Este consistía en introducir a los segundos en vehículos de cuatro ruedas y habituarles al movimiento. Semanas después, al situar a todos los bebés sobre una plataforma elevada, los que no sabían gatear presentaban más ansiedad que los que sí sabían. Del mismo modo, en un segundo experimento, los bebés que gateaban mostraban una mayor seguridad en sus movimientos. "Estas pruebas sugieren que el acto de impulsarse le enseña al cerebro a estar atento a lo que hay en su campo de visión", indicaron./

Ceguera Gran avance con células madre

La posibilidad de revertir la ceguera ha dado un salto significativo. Científicos en Reino Unido demostraron que la parte del ojo que detecta la luz se puede reparar con células madre. El equipo del hospital de ojos Moorfields, del University College de Londres, asegura que ahora, por primera vez, es una posibilidad realista hacer pruebas en humanos. Expertos describieron el estudio hecho en animales y publicado en la revista especializada Nature Biotechnology, como un "avance significativo" y un "gran salto" en ese sentido. Los fotorreceptores son las células en la retina que reaccionan a la luz y la convierten en señales eléctricas que se envían al cerebro./

Video Nace un híbrido entre cebra y burro en Italia



Ippo, es el nombre que recibió un híbrido entre cebra y burro, que nació hace algunos días en una reserva privada de animales en Italia.

El animal, que presenta el aspecto de un burro aunque con algunas rayas negras en su cuerpo, es el fruto del cruce de un macho cebra pura sangre, y de una hembra de burro cuya raza está en peligro de extinción.

De acuerdo a lo que señalan los responsables de la reserva de animales en Florencia, Italia, nunca fue la intención que estos animales se cruzaran, y que incluso existía una valla entre ellos.

El lugar donde nació Ippo se especializa en el rescate de animales abandonados o no deseados, según señalan en Repubblica.tv.

Los medios italianos lo han calificado como un "milagro de la naturaleza", mientras que para otros esto es una mala señal.

Manipulan genéticamente a un gusano para que le crezca la cabeza tras ser decapitado

Investigadores del Instituto Max Planck consiguen que una planaria regenere su cabeza completa, incluido el cerebro, una capacidad que antes no tenía.


Animales como las lagartijas, salamandras, el pez cebra o los ajolotes son capaces de regenerar partes de su cuerpo después de ser amputadas, y completamente funcionales. Ciertas especies de planarias o gusanos planos son unos maestros en el asunto, e incluso recuperan su cabeza, cerebro incluido, tras una decapitación. Por qué algunos seres tienen esta increíble capacidad y otros no es todo un misterio.
Investigadores del Instituto Max Planck de Biología Molecular, Celular y Genética de Dresde (Alemania) se propusieron descubrir si ese poder de regeneración puede activarse de alguna manera. En el proceso, encontraron un interruptor molecular crucial que decide si el gusano plano Dendrocoelum lacteum puede regenerar su cabeza o no, y modificaron la circuitería genética de la criatura de tal forma que restauraron plenamente su potencial de regeneración. Volvió a salirle una cabeza completa después de ser decapitado, algo de lo que antes no era capaz.
Jochen Rink, líder del grupo de investigación, estudiaba el gusano Schmidtea mediterranea, conocido por sus excelentes capacidades regenerativas y por lo tanto un modelo muy popular en los laboratorios. «Podemos reducir el gusano a 200 trozos y 200 nuevos gusanos saldrán a partir de cada pieza», explica. Pero el equipo de Rink puso un gusano diferente, el Dendrocoelum lacteum, bajo el microscopio. A pesar de que es un primo cercano del primero, se había demostrado que el nuevo era incapaz de regenerar su cabeza. Algo les hacía diferentes.
Cortado desde la cola
El investigador buscó una respuesta entre los genes de las dos especies, concentrándose en la llamada vía de señalización de Wnt. Al igual que una conexión por cable entre dos ordenadores, las vías de señalización transmiten información entre las células. Los científicos inhibieron el transductor de la señal de la vía Wnt y eso hizo que las células del gusano creyeran que la vía de señalización se había cambiado a «off». Consecuentemente, el Dendrocoelum lacteum era capaz de regenerar una cabeza completamente funcional tras una decapitación, incluso cuando era cortado desde la cola.
La regeneración de una cabeza completa con el cerebro, los ojos y todo el «cableado» parece un asunto evidentemente complicado. «Pensamos que tendríamos que manejar cientos de diferentes conmutadores para reparar un defecto de la regeneración, y ahora hemos aprendido de que a veces solo es cuestión de unos pocos nodos», dice Rink. Este conocimiento quizás pueda ser aplicado en el futuro a organismos más complejos y, quién sabe, quizás algún día a los seres humanos. «Hemos demostrado que comparando especies relacionadas, podemos obtener información sobre por qué algunos animales se regeneran mientras que otros no lo hacen, lo que es un primer paso importante».